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«El actual contexto social lleva, sin querer, a una violencia inusual en los ciudadanos»

marzo 18, 2010


LUIS TORRES, PRESIDENTE DE LA COCINA ECONOMICA DE GIJON

Luis Torres es un supernumerario del Opus Dei de 70 años que desde su jubilación como directivo se ha implicado intensamente en una institución atiende al colectivo de los llamados “sin hogar” en Gijón. Reproducimos parte de una entrevista publicada en La Nueva España.

Lunes 15 de marzo de 2010

C. JIMÉNEZ

«La solidaridad de los gijoneses con la asociación resulta extraordinaria»

Luis Torres, salmantino de nacimiento aunque ligado a Gijón desde hace más de 40 años, comenzó a estudiar psicología clínica cuando ya estaba trabajando como perito industrial. No se conformaba con los motores y las máquinas y decidió profundizar en la mente del prójimo, «para ver qué hay más allá y poder comprender así muchas veces circunstancias raras», dice él. Circunstancias que ha visto pasar por su retina en los últimos doce años como entusiasta colaborador de la Cocina Económica, entidad que preside desde noviembre. El principal reto de la asociación para este 2010, año europeo de la lucha contra la pobreza y la exclusión social, es atender a todas aquellas situaciones de emergencia sobrevenidas por la crisis. «Nosotros los brotes verdes no los hemos visto», comenta jocoso.

-¿Cómo han cerrado el 2009?

-Se notó un aumento importante de usuarios, excepto en diciembre, cosa curiosa. No me atrevo a dar una cifra exacta pero diariamente han pasado no menos de 200 o 210 personas entre lo que es el comedor, el servicio de primera acogida y transeúntes, que son treinta y tantos todos los días: duermen allí, cenan y desayunan. En todo el año se dieron 129.000 servicios, lo que indica que hay una afluencia importante de personas.

-¿Se mantendrán los números este año?

-Desde luego brotes verdes no vemos. Nosotros nos estamos preparando y tratando de concienciar porque puede ir un poco a más, basándose no en el problema político sino en el tema económico. Todo parece indicar que este año puede ser todavía problemático. En estos dos primeros meses del año nos encontramos que hemos hecho unos 20.000 servicios entre comidas, cenas y desayunos.

-¿Cuál es el perfil de las personas que acuden a la Cocina Económica?

-Desde mediados del año pasado hemos observado que se acercan a nuestra casa personas con un perfil distinto, son ciudadanos con unos ingresos reducidos que las circunstancias de la vida no les permiten pagar pensión y comer y entonces deciden comer con el apoyo de la Cocina Económica. Por 70 céntimos tienen resuelta esa necesidad. Este tipo de personas son parte de los que hay que escuchar y ayudar a integrarse en la sociedad. Resulta muy difícil colaborar con la gente que está en el paro porque entienden que su vida ya no tiene ningún sentido y esto crea una serie de modificaciones hasta del carácter.

-¿Puede llevar a episodios violentos?

-Difícilmente. Siempre hay algún roce pero en general no se puede hablar de violencia. Son pequeños conatos, similares a los que surgen en una parada de autobús o entre dos conductores que hacemos una pequeña pifia. Estamos viviendo una serie de circunstancias que influyen en la personalidad y te llevan sin querer a una violencia que no es habitual en ti. Pero eso comparado a que hay violencia, no, ni mucho menos.

-Me refería al episodio reciente del Albergue Covadonga en el que resultó herida una religiosa.

-Es precisamente eso, sólo un episodio. Las gentes que van allí habitualmente estaban muy disgustadas y muy preocupadas diciendo que cómo era posible que pensáramos que ellos eran capaces de hacer eso. Tienen más sensibilidad de lo que creemos. Estaban molestos porque la reacciones que se veían o aparentaban es como que ellos eran el Harlem de Nueva York o algo por el estilo. No es eso ni mucho menos.

-¿Qué es, entonces, la Cocina Económica?

-Lo que más se conoce es su función como comedor social, que es muy importante, pero los que estamos allí siempre hemos querido ofrecer todo aquello que se solicita. Ahora mismo estamos metidos en crear un gabinete psicológico y en los apartamentos de primera acogida para resolver los temas que puntualmente se producen de desalojo de familias o de mujeres con niños que puedan tener atención hasta que servicios sociales resuelva el tema.

-¿Haría falta más colaboración?

-Nunca viene mal. Siempre que puedo hacer algún fichaje que tenga ganas de trabajar un poco, con un sueldo importante, lo ficho. Principalmente vamos recogiendo prejubilados y jubilados, gente que tiene ya un tiempo libre y que siente una satisfacción en darnos un poco de apoyo.

-Recientemente recogían el fondo social acumulado por el comité de Juliana.

-Ése fue un gesto hermoso. A veces son los más necesitados quienes verdaderamente más contribuyen. En esa circunstancia no digo que tuvieran necesidades pero sí que era más fácil habérselo dividido e ir a pasarse una pequeña juerga o comilona. En cambio acordaron cederlo a una de las entidades que ellos entienden que verdaderamente está beneficiando a la sociedad.

-¿Cómo ha afectado la crisis a la solidaridad de las personas?

-En Gijón es muy difícil de analizar porque la experiencia que tengo es que existe una solidaridad extraordinaria con la Cocina Económica. Siempre que hemos pedido algún apoyo el resultado es óptimo. No es fácil de encontrar esta generosidad en todos los sitios. En general ante los asturianos hay que descubrirse el sombrero.

-¿En qué estado se encuentra el proyecto de la residencia?

-Hemos recibido ya el pliego de condiciones pero todavía está pendiente que nos reunamos y lo estudiemos. Antes de dar una respuesta posiblemente se someterá a la junta directiva y a la asamblea. Es un terreno importante que sale a subasta pública por un importe aproximado de 2.240.000 euros. Es una cantidad elevada pero tenemos mucha ilusión en ello. Hemos estado esperando dos años y medio y ahora tenemos que recomponer todo nuestro estudio económico del año pasado. El precio, para el fin que se dedica, parece muy alto.

-¿No se dan por vencidos?

-No. Siempre que podamos resolverlo y lo autorice la junta directiva y la asamblea.