Funeral en Oviedo por Saturnino Lorenzo

junio 1, 2012

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FUNERAL EN OVIEDO: Lunes día 4 de junio, a las 13.15, en la iglesia parroquial de San Juan el Real.

Hoy 1 de junio el Señor ha querido llevarse al cielo a Sátur, como era conocido por todos sus  amigos, nacido en Asturias hace 51 años. Durante 15 años fue Director de la Oficina de Información del Opus Dei en Valladolid, donde residía en la actualidad. Los últimos 4 años luchó duramente contra el grave cáncer que padecía, sin perder nunca su buen humor y el cariño que toda su persona desprendía. La capilla ardiente está instalada en su domicilio de Valladolid: Jorge Gillén 4, escalera derecha, entresuelo. El funeral se celebrará mañana 2 de junio en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de San Lorenzo (Valladolid) a las 4 de la tarde.

V “JORNADA FAMILIAR” en El Llendón de la Peña

mayo 9, 2012

Las familias de las Asociaciones de Montealegre de Oviedo y Enalba de  Gijón se reunieron el 15 de Abril de 2012,  para celebrar esta Jornada familiar.


Estas Jornadas son la base de nuestro proyecto educativo y sin ellas, no existiríamos, por eso les dedicamos nuestros mejores esfuerzos.
Se trata de una Jornada dedicada a las familias de estas Asociaciones juveniles, en la que nos conocemos, compartimos experiencias, a la vez que aprendemos cosas nuevas sobre la educación de nuestros hijos desde diferentes puntos de vista.


Este año el tema sobre el que hemos querido orientar la Jornada ha sido “La educación en la belleza y las diferentes manifestaciones de la misma”.
Contamos con Mª José Cots, directora del Colegio La Vinya, filósofa, pedagoga, especialista en orientación familiar y miembro de FERT, que dio una conferencia sobre “Educar en la belleza”, fue un éxito y todos participamos e intercambiamos nuestros puntos de vista en el turno de preguntas. Después de la comida tuvimos una Mesa Redonda en la que participaron: Carmen Ablanedo (empresaria de moda), Gabi Méndez (artista), y José María Vieitez, médico y apasionado de la montaña. Los tres nos hablaron sobre la belleza desde sus profesiones: belleza y moda, belleza y artes plásticas y belleza y naturaleza.


Fue una experiencia muy interesante que nos abrió un horizonte para explorar en la educación de nuestros hijos.

Trabajo de costura realizado en Gijón para la JMJ de Madrid 2011

noviembre 14, 2011

El gijonés Alberto Barbés, nuevo sacerdote del Opus Dei

mayo 16, 2011

Junto a otros 34 miembros del Opus Dei de catorce países diferentes, el sábado 14 fue  ordenado sacerdote en Roma el gijonés Alberto Barbés Fernández, en una solemne ceremonia en la iglesia de San presidida por el prelado del Opus Dei monseñor Javier Echavarría.

Alberto Barbés, nacido en 1973, es el sexto de nueve hermanos. Se licenció en Ciencias Físicas por la Universidad de Valladolid y está especializado en Física de Alta Energía.

Desde 2001 ha compaginado el trabajo en la sede central del Opus Dei en Roma con sus estudios en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, donde está a punto de doctorarse en Filosofía.

Familias asturianas en XXI Jornada Mariana de la Familia en el santuario de Torreciudad

septiembre 20, 2010

Entre los numerosos asturianos que han participado este año en la XXI Jornada Mariana de la Familia en el santuario de Torreciudad, se encontraba la familia gijonesa Barbés Cañal.

La XXI Jornada de la Familia celebrada el 11 setiembre en Torreciudad estuvo presidida  por el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes. El  evento congregó a cerca de 14.000 personas procedentes de toda España en una jornada festiva y familiar.

Desde hace siete años, la familia Barbés Cañal acude a esta la Jornada Mariana de la Familia. Covadonga y José Ramón, que así se llaman los padres, tienen seis hijos que tampoco fallan nunca, pues sus alegres progenitores se esfuerzan en que sea una cita esperada durante todo el año, en la que se mezcle la diversión, el encuentro con viejas amistades, y al mismo tiempo, una profunda peregrinación para acudir, “en pleno mes de septiembre, a presentarle el curso que comienza a la Virgen, ponerlo todo en sus manos y también, cómo no, darle gracias por tantas cosas”, explica Covadonga.

“En esta ocasión –explica Covadonga- los motivos por los que venir a Torreciudad eran aún mayores ya que era nuestro Arzobispo, don  Jesús Sanz, quien presidía la Eucaristía, y queríamos estar y apoyarle con nuestra presencia. Además, todos los años acudimos porque para nosotros es muy importante que nuestros hijos vean que hay muchas familias como las nuestras, numerosas o no, que rezan y quieren estar unidos y cerca de Dios. Como no es muy habitual ver gente joven en las Iglesias, creemos que es bueno que vean que se trata de algo normal, que no son “raros”, que se puede ser cristiano y moderno, que no es nada ñoño seguir a Cristo”.

“Por otro lado –continúa José Ramón- siempre procuramos hacer de esto un viaje atractivo: tenemos amigos con hijos de edades similares a las de los nuestros, que también vienen, y se lo pasan fenomenal juntos. Para los chicos, hacer estos planes, es un aliciente más . Así, todos los años nos ponemos de acuerdo las familias, nos alquilamos unas casitas rurales cerca de Torreciudad, (porque así además nos sale más económico), y nos traemos todo de casa, también para que todo sea lo más barato posible. Lo tenemos ya todo muy organizado y cada año vamos perfeccionándonos más. Este año hasta nos hemos traído el café en termos para después de la comida”.

Artículo publicado en el Alfa y Omega el 16 de septiembre de 2010.
A. Llamas Palacios

EL OPUS DEI ES CONOCIDO EN LAS ISLAS FIJI

agosto 24, 2010

Gijonés, 33 años, economista. Hasta aquí, todo normal. La cosa cambia un poco si añadimos que lleva quince años viviendo en las antípodas. Jaime Ramos ha pasado el mes de julio en Asturias y le hemos hecho una entrevista en Solavieya.


-¿Cuándo te fuiste a Australia?

En Septiembre del 95, justo después de acabar el colegio.

-¿Por qué escogiste un lugar tan lejano para estudiar la carrera?
Hacía falta gente para apoyar la labor que la Obra realiza allí. Poco antes había entrado a formar parte del Opus Dei como numerario y como en ese momento iba a comenzar la universidad, me lancé a la aventura y me fui a estudiar a Sydney.

-¿Qué pensó tu familia cuando les dijiste que querías irte al otro extremo del mundo?

A mi madre le entró un ataque de risa. Después del shock inicial, al ver que realmente me hacía mucha ilusión, todos se mostraron muy contentos. En todo momento me han apoyado y enseguida se mostraron muy interesados en todo lo australiano. La separación siempre cuesta algo, pero hoy en día hay mil formas de mantenerse en contacto.

-¿Son  las antípodas tan diferentes como distantes?

En absoluto. Ciertamente hay diferencias. En muchos aspectos Australia es un sitio muy peculiar: su fauna y geografía, por ejemplo. Pero en lo que cuenta de verdad, cuesta muy poquito sentirse como en casa. Los australianos son gente de lo más acogedor que uno se puede encontrar.


-¿A qué te dedicas profesionalmente?

A la enseñanza.  Soy subdirector de Wollemi College, un colegio que cuenta entre sus promotores con algunas personas del Opus Dei.

-¿Es conocida la Obra por esas latitudes?

¡Desde luego! Las primeras personas del Opus Dei llegaron a Sydney a mediados de los 50. Hay centros de la Obra en seis o siete ciudades de Australia y en tres de Nueva Zelanda. Además, la Obra es conocida en muchos otros lugares de este continente y de los alrededores, y sorprende lo extendida que está la devoción a su fundador. Una de mis mayores sorpresas fue encontrar gente que reza a San Josemaría en las Islas Fiji o en Samoa, por ejemplo. El verano pasado organizamos desde Sydney un proyecto de voluntariado en un orfanato para niños minusválidos en Ho Chi Ming. Durante una excursión a una granja de producción de té, nos encontramos con un granjero en las montañas de Vietnam que había traducido por su cuenta Camino -uno de los escritos del fundador de la Obra- al vietnamita.

-¿Cuáles son las principales obras corporativas del Opus Dei en el país?

Warrane y Creston College, dos residencias universitarias en Sydney, así como Kenthurst Study Centre, una casa de retiros y escuela de hostelería, que se ha hecho famosa porque fue el lugar elegido para que se hospedase el Santo Padre cuando vino a Sydney para la Jornada Mundial de la Juventud.

-A propósito de la JMJ. ¿Cómo se vivieron esos días? ¿Viste muchos españoles?

Fue una experiencia increíble. El ambiente que se respiró durante todo el tiempo fue genial: algo inolvidable. Antes de las jornadas había gente que era un tanto escéptica sobre la conveniencia de organizarlas en Sydney, pero la respuesta de los jóvenes de todo el mundo, que vinieron en masa a acompañar a Benedicto XVI, provocaron que fuera un éxito de convocatoria nunca antes visto por estos lugares. En este momento se nota que hay un gran interés en participar en las jornadas en Madrid el año que viene. Por una parte, la experiencia en Sydney fue tan alucinante que hay muchas ganas de repetirla. Por otro lado, nos vinieron a visitar muchos españoles en el 2008 y la verdad es que cayeron muy bien: mucha guitarra, cante y baile. Hay ganas de devolver la visita.


-¿Qué es lo que más echas de menos de Asturias?

La sidra y los Picos de Europa.

-¿Qué es lo más conocido de España en Australia?

No lo acertarías… los Chupa-Chups.

EL PRESIDENTE DEL CENTRO ACADÉMICO ROMANO FUNDACIÓN

julio 1, 2010

“En España existe aún la tradición de familias que mantienen una beca para un
seminarista”

«Hemos ayudado a formar a 1.700 sacerdotes, tanto en Roma como en Pamplona, y 46 han llegado a obispos»

La Nueva España, 17.06.2010

El Centro Académico Romano Fundación (Carf), entidad dependiente del Opus Dei, presentó ayer en Oviedo sus actividades orientadas a facilitar becas para la formación de seminaristas y sacerdotes. El presidente de su junta de gobierno, el médico Alejandro Cantero Fariña, expuso las actividades de una institución creada en 1989 y que mueve un presupuesto anual de unos nueve millones de euros.

-Desde la creación del Carf aún no había sido presentado en Asturias.

-Es una fundación con poco personal y directivos, más algunos voluntarios por toda España que trabajan como corresponsales. Su estructura es muy pequeña y justo ahora empezamos por Asturias, para recorrer la cornisa cantábrica.

-¿Cuáles son los fines?

-Es una fundación de carácter cultural cuyo fin más genérico es el desarrollo de las humanidades, pero concretamos ese fin en algo más tangible, la búsqueda de recursos para la formación de sacerdotes y seminaristas de todo el mundo, no sólo de España, y ninguno del Opus Dei. Es decir, que ayudamos a sacerdotes y seminaristas diocesanos enviados por su obispo a la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, en Roma, o a las facultades eclesiásticas de la Universidad de Navarra.

-¿De dónde obtienen dichos recursos?

-De particulares o de empresas, en ocasiones. Suelen ser empresas con capital único, es decir, familiares. Y también acudimos a las cajas de ahorro y bancos. Existe todavía en España mucha tradición de familias que han ayudado a seminarios y que han mantenido una beca para un seminarista durante mucho tiempo. Esas personas, a veces por falta de candidatos, han dejado de dar esa beca y nosotros vamos a intentar que recuperen esa tradición. Colaboran personas que dan 10.000 o 20.000 euros, y otras que entregan 30 euros.

-¿Ayudas públicas?

-No. No lo hemos conseguido pese a esa cantidad de millones de euros destinados a fines culturales por el Gobierno, las comunidades o los municipios. Pese al caso español, hay muchos países que colaboran con las facultades de Teología. Es una pena que aquí no sea así.

-¿Cuáles son su cifras?

-Hemos ayudado a casi 11.000 alumnos desde 1989. Destaca el número de sacerdotes que se han ordenado desde el comienzo, que son 1.700, formados tanto en Roma como en Pamplona, y de 64 países. De ellos, el Papa ha nombrado a 46 obispos. Y el presupuesto de 2009 fue de 6.800.000 euros, más los préstamos que realizamos para la construcción de la residencia sacerdotal Altomonte, en Roma, que son casi dos millones y medio de euros. Todo ello suma una cantidad importante para nosotros, porque cada año tenemos que conseguirla, pero poniendo a cero los marcadores cada uno de enero. La fundación no tiene un patrimonio fundacional, sino que partimos en 1989 de una dotación muy pequeña, de cinco millones de pesetas, donados por un matrimonio.

EL OPUS DEI SIN SECRETOS

mayo 28, 2010

¿Qué tienen en común una trabajadora de un colegio, una universitaria y un vendedor de cupones? La fe y la Obra
23.05.10 – 02:40  El Comercio
IDOYA REY oviedo.co@elcomerciodigital.com |

En Asturias residen 800 miembros del Opus Dei, el 55% son mujeres y el 45%, varones
San Josemaría Escrivá de Balaguer fundó la Obra hace 82 años, en 1928
En Oviedo hay diez centros del Opus Dei, cinco son de varones y los otros cinco, de mujeres

Algo oscuro, casi temido porque te pueden comer la cabeza y acabar viviendo en un centro con unas estrictas normas, que poco tienen que ver con las de los hábitos de la sociedad actual. Algo machista de familias pudientes con muchos hijos que van a buenos colegios privados. Algo con un organigrama rígido e intransigente. Estos pueden ser algunos de los peores tópicos que afronta el Opus Dei. Pero ellos, los de dentro, hablan de libertad, felicidad y ayuda. Dicen que su forma de afrontar la vida no es fácil de entender, sobre todo porque es algo espiritual que se escapa a los que no tienen fe. En cambio, no ocultan ni su celibato voluntario ni la decisión de trabajar toda su vida por y para la Obra. No se esconden sino todo lo contrario: cuentan lo que significa la institución de la iglesia católica que en Asturias suma 800 miembros. Unos lo entenderán, otros lo respetarán e incluso habrá quien se niegue a aceptarlo.
Los miembros de la Obra, fundada en 1928 por San Josemaría Escrivá de Balaguer, aseguran que hay muchos estereotipos sobre su modo de vida. Insisten en que en la institución hay médicos, taxistas, profesores, cuponeros y hasta parados, que no han conseguido zafarse de los efectos la crisis económica. En resumen, que «cada uno hace lo que le da la gana». Una visión completamente enfrentada a la idea que tienen la mayoría de los ciudadanos. ¿Qué es entonces el Opus Dei?
Ángel Jiménez Lacave, Oncólogo del HUCA
«Entiendo a los agnósticos porque lo era»
El caso del doctor Ángel Jiménez Lacave (supernumerario del Opus Dei) puede sorprender, porque antes era agnóstico. Cuenta que como casi todos los universitarios de los años 60 y 70 buscaba la verdad en las cosas prácticas como la Ciencia y la Historia. Sin embargo, un día le sucedió algo, que prefiere dejar en su intimidad, que le hizo tornar 180 grados. «Fue una conversión. Vi que mi camino era el Opus Dei. No buscaba perlas pero encontré un tesoro», asegura. Además de algo espontáneo, entiende que puede resultar raro. «Comprendo perfectamente al agnóstico porque yo lo era», destaca.
Pasado a un lado, el doctor Jiménez prefiere hablar de lo que es para él la Obra y cómo influye en su profesión. Dice que sobre todo la institución es una escuela de formación en el humanismo cristiano, lo que repercute en la manera de trabajar. Porque para los miembros del Opus la santificación puede llegar para cualquiera a través del trabajo diario. «Al ser médico y oncólogo tengo que tratar con enfermos en situaciones difíciles y la Obra me da una concepción del ser humano. En la sociedad se tiende a ver al hombre como un medio (de producción, de investigación, usuarios…) En cambio, la visión cristiana te hace ver al ser humano como te ves a ti». Con esta máxima, explica que su labor como médico consiste en tratar la enfermedad, pero además se preocupa por los efectos que la misma causa en los pacientes tanto en el ámbito profesional, social, espiritual… «y no como un funcionario». De hecho, la Clínica Universitaria de Navarra, abierta por el fundador del Opus Dei, tiene fama de ser el mejor centro oncológico del país.
En definitiva, el doctor Jiménez Lacave piensa que el Opus Dei «es una gran escuela de formación, que no dice nada nuevo del cristianismo, sólo lo aplica al trabajo». Sobre uno de los temas polémicos en el que la iglesia tiene una postura más tajante como es la eutanasia, el doctor lo tiene claro: «Los médicos curamos y buscamos recursos terapéuticos para el dolor. Si alguien quiere la otra opción lo tendría que hacer en otros lugares, no el los hospitales, que son para curar a los enfermos», concluye.

Verónica Rey Bernal, trabaja en un centro ovetense
«Mi familia no entiende el celibato, pero me ve feliz»
Probablemente la vocación de numeraria auxiliar es la que menos encaja con el papel de la mujer actual de entre cuantas componen la Obra. Son chicas jóvenes que deciden servir a la familia del Opus Dei, y cuentan en la organización que cada vez hay más universitarias que optan por esta opción.
Se encargan de cocinar y demás labores del hogar para mantener a punto los centros en los que residen muchos de los miembros. Pero, insisten, «no son empleadas del hogar». Una de estas chicas que reside en uno de los 10 centros que hay en Oviedo (cinco de chicos y otros cinco de chicas) es Verónica Rey Bernal. Su familia, aunque cristiana, es ajena a la institución, y ella a los 20 años «llevaba una vida loca como las demás chicas». Pero cuando se fue de casa para estudiar, conoció una residencia del Opus Dei donde también podía trabajar. Así comenzó su interés por la Obra.
«Me llamó la atención lo felices que eran aquellas mujeres. Me planteé que mi vida no tenía mucho sentido por entonces. Empecé a reflexionar más hasta que vi mi vocación», narra. Ahora tiene 31 años y ha optado por «cuidar de su familia» a trabajar en un banco con su licenciatura en Economía. Su vocación también implica el celibato, algo que chocó a sus amigas y familia. «Mis amigas no sabían nada del Opus Dei y a mis padres les costó entenderlo, pero ahora me ven feliz. No siento que haya renunciado a la maternidad porque cuido de mucha gente», subraya.
Si dejara el celibato, se autoexpulsaría del Opus Dei porque «ha asumido un compromiso», aunque podría continuar vinculada como cooperadora. No obstante, ni siquiera se ha planteado esa posibilidad, como tampoco siente que haya renunciado a su carrera profesional. «Soy muy feliz y libre y me sigo formando. De hecho, aplico lo que aprendí en Económicas cada día y sigo aprendiendo. Me gusta mucho trabajar el chocolate y he ido a tres cursos en Bélgica», insiste. Ahora se ha cogido unos días de vacaciones para conocer San Sebastián.

Gabriela Méndez, empleada de un colegio
«Es un compromiso con una parte jurídica»
La historia de la ovetense Gabriela Menéndez, de antemano, puede resultar más previsible. Siempre vivió cerca de la Obra, de los Clubs Juveniles del Opus Dei y también estudió en un colegio de la institución. Algo que no implica necesariamente vocación alguna. «Hay mucha gente que se forma en los colegios, pero no ve ninguna vocación. Es algo absolutamente libre». En uno de sus retiros espirituales, donde se reflexiona sobre uno mismo y sobre el significado de Dios para cada cual, Méndez lo vio claro: iba a ser supernumeraria. A partir de ahí lo puso en conocimiento del director del centro donde solía acudir, le pidieron que escribiera una carta de admisión y le contestaron. «Es un compromiso con una parte jurídica, que es compleja», cuenta.
Además de su trabajo en un centro docente, es madre de cuatro niños. Así que como muchas mujeres tiene que compaginar las labores en la casa con su trabajo fuera del hogar. Y es ahí donde la Obra le ayuda. «Al estar cerca de Dios tienes una visión más positiva del mundo, sabes que Él te cuida y te simplifica el agobio». Intenta ser buena madre y afrontar cada día con buen humor, aunque, como todos, a veces no lo consigue: una voz más alta de lo normal, un grito a los niños o un enfado en el trabajo… «Básicamente se trata de ser bueno, pero no todos los días puedes hacerlo. Lo importante es tender hacia ello», resume.

Roberto Díaz, Vendedor de cupones
«La parte económica es voluntaria»
Roberto Díaz vende cupones de la ONCE en la misma esquina de Gijón cada día. Siempre tuvo una «fe grande», pero su búsqueda religiosa no cesaba. Tras interesarse e integrarse en varias instituciones religiosas, llegó al Opus Dei. Fue hace un año y tres meses, aunque todavía no forma parte de la Obra. Es cooperador. Su labor consiste en asistir a charlas y cursos y acudir siempre que la institución se lo pida. A cambio, dice que si necesita algo siempre están a su servicio e incluso le llaman para preocuparse por su estado y el de su familia. No obstante, «todavía tengo algún miedo en comprometerme con mi fe». Está pensando hacerse supernumerario, pues está casado y tiene hijos. Por ahora espera. «Aguardo a que Dios me diga algo, pero de momento ya ha cambiado mi actitud. Soy mucho menos irascible», afirma.
Otra cosa que a Roberto Díaz le gustó del Opus Dei es que «la cooperación económica es voluntaria», los que garantiza que en su seno hay gente de todo tipo, «muchos sin recursos». Él se define como un hombre de izquierdas, otro de los tópicos que, cuenta, no es real. «Siempre he sido de izquierdas y lo sigo siendo y en el Opus Dei hay gente de todo tipo». Lo que pasa que desde fuera «hay una imagen distorsionada porque en un momento dado hubo gente de la Obra muy cerca del poder». Puede que siga siendo así.

“Tienen que comprender el valor de la ayuda y el trabajo”
Montealegre (femenino) y Peñavera (masculino), los clubs juveniles de «la Obra», ofrecen deporte, estudio y fe cristiana
En la biblioteca del Club Juvenil Peñavera, justo al lado de la balda dedicada a la ‘Literatura infantil/juvenil’ (‘Las aventuras de Asterix’…), está la sección de ‘El hombre y sus circunstancias’ (‘Familia y empresa’, ‘Trabajo cuestión clave’…). Así son los clubs de «la Obra», es decir, así con biblioteca, así con actividades lúdicas, así con juegos deportivos y así con horas de estudio, pero también así: con capilla, misas, biblias, fotos del Papa, de Escrivá de Balaguer y un buen número de santos y vírgenes.
«Fe cristiana» sin complejos y saltándose los prejuicios y las convicciones de quienes no están dentro ni se atreven a entrar. A los niños y a las niñas -aquí bien puesto porque no puede usarse niños como plural al estar separados por género- se les ve contentos. No se pasan el día rezando, ni mucho menos. Ellos, normalmente, metidos en el fútbol, pegando patadas a un balón, mientras que ellas prefieren las manualidades y la cocina.
¿Se les habla de religión? «Sí, se trabaja una formación humana basada en la fe católica». ¿Hay que pertenecer al Opus Dei? «No», pero desde fuera se entiende que creer en la iglesia, aunque no necesario, es más práctico. ¿Y qué se intenta? «Que comprendan el valor de ayudar, del trabajo, del esfuerzo, algo en lo que deben implicarse las familias», contestan Javier Vega y Gloria Cuesta, responsables del Peñavera y del Montealegre.

«El actual contexto social lleva, sin querer, a una violencia inusual en los ciudadanos»

marzo 18, 2010


LUIS TORRES, PRESIDENTE DE LA COCINA ECONOMICA DE GIJON

Luis Torres es un supernumerario del Opus Dei de 70 años que desde su jubilación como directivo se ha implicado intensamente en una institución atiende al colectivo de los llamados “sin hogar” en Gijón. Reproducimos parte de una entrevista publicada en La Nueva España.

Lunes 15 de marzo de 2010

C. JIMÉNEZ

«La solidaridad de los gijoneses con la asociación resulta extraordinaria»

Luis Torres, salmantino de nacimiento aunque ligado a Gijón desde hace más de 40 años, comenzó a estudiar psicología clínica cuando ya estaba trabajando como perito industrial. No se conformaba con los motores y las máquinas y decidió profundizar en la mente del prójimo, «para ver qué hay más allá y poder comprender así muchas veces circunstancias raras», dice él. Circunstancias que ha visto pasar por su retina en los últimos doce años como entusiasta colaborador de la Cocina Económica, entidad que preside desde noviembre. El principal reto de la asociación para este 2010, año europeo de la lucha contra la pobreza y la exclusión social, es atender a todas aquellas situaciones de emergencia sobrevenidas por la crisis. «Nosotros los brotes verdes no los hemos visto», comenta jocoso.

-¿Cómo han cerrado el 2009?

-Se notó un aumento importante de usuarios, excepto en diciembre, cosa curiosa. No me atrevo a dar una cifra exacta pero diariamente han pasado no menos de 200 o 210 personas entre lo que es el comedor, el servicio de primera acogida y transeúntes, que son treinta y tantos todos los días: duermen allí, cenan y desayunan. En todo el año se dieron 129.000 servicios, lo que indica que hay una afluencia importante de personas.

-¿Se mantendrán los números este año?

-Desde luego brotes verdes no vemos. Nosotros nos estamos preparando y tratando de concienciar porque puede ir un poco a más, basándose no en el problema político sino en el tema económico. Todo parece indicar que este año puede ser todavía problemático. En estos dos primeros meses del año nos encontramos que hemos hecho unos 20.000 servicios entre comidas, cenas y desayunos.

-¿Cuál es el perfil de las personas que acuden a la Cocina Económica?

-Desde mediados del año pasado hemos observado que se acercan a nuestra casa personas con un perfil distinto, son ciudadanos con unos ingresos reducidos que las circunstancias de la vida no les permiten pagar pensión y comer y entonces deciden comer con el apoyo de la Cocina Económica. Por 70 céntimos tienen resuelta esa necesidad. Este tipo de personas son parte de los que hay que escuchar y ayudar a integrarse en la sociedad. Resulta muy difícil colaborar con la gente que está en el paro porque entienden que su vida ya no tiene ningún sentido y esto crea una serie de modificaciones hasta del carácter.

-¿Puede llevar a episodios violentos?

-Difícilmente. Siempre hay algún roce pero en general no se puede hablar de violencia. Son pequeños conatos, similares a los que surgen en una parada de autobús o entre dos conductores que hacemos una pequeña pifia. Estamos viviendo una serie de circunstancias que influyen en la personalidad y te llevan sin querer a una violencia que no es habitual en ti. Pero eso comparado a que hay violencia, no, ni mucho menos.

-Me refería al episodio reciente del Albergue Covadonga en el que resultó herida una religiosa.

-Es precisamente eso, sólo un episodio. Las gentes que van allí habitualmente estaban muy disgustadas y muy preocupadas diciendo que cómo era posible que pensáramos que ellos eran capaces de hacer eso. Tienen más sensibilidad de lo que creemos. Estaban molestos porque la reacciones que se veían o aparentaban es como que ellos eran el Harlem de Nueva York o algo por el estilo. No es eso ni mucho menos.

-¿Qué es, entonces, la Cocina Económica?

-Lo que más se conoce es su función como comedor social, que es muy importante, pero los que estamos allí siempre hemos querido ofrecer todo aquello que se solicita. Ahora mismo estamos metidos en crear un gabinete psicológico y en los apartamentos de primera acogida para resolver los temas que puntualmente se producen de desalojo de familias o de mujeres con niños que puedan tener atención hasta que servicios sociales resuelva el tema.

-¿Haría falta más colaboración?

-Nunca viene mal. Siempre que puedo hacer algún fichaje que tenga ganas de trabajar un poco, con un sueldo importante, lo ficho. Principalmente vamos recogiendo prejubilados y jubilados, gente que tiene ya un tiempo libre y que siente una satisfacción en darnos un poco de apoyo.

-Recientemente recogían el fondo social acumulado por el comité de Juliana.

-Ése fue un gesto hermoso. A veces son los más necesitados quienes verdaderamente más contribuyen. En esa circunstancia no digo que tuvieran necesidades pero sí que era más fácil habérselo dividido e ir a pasarse una pequeña juerga o comilona. En cambio acordaron cederlo a una de las entidades que ellos entienden que verdaderamente está beneficiando a la sociedad.

-¿Cómo ha afectado la crisis a la solidaridad de las personas?

-En Gijón es muy difícil de analizar porque la experiencia que tengo es que existe una solidaridad extraordinaria con la Cocina Económica. Siempre que hemos pedido algún apoyo el resultado es óptimo. No es fácil de encontrar esta generosidad en todos los sitios. En general ante los asturianos hay que descubrirse el sombrero.

-¿En qué estado se encuentra el proyecto de la residencia?

-Hemos recibido ya el pliego de condiciones pero todavía está pendiente que nos reunamos y lo estudiemos. Antes de dar una respuesta posiblemente se someterá a la junta directiva y a la asamblea. Es un terreno importante que sale a subasta pública por un importe aproximado de 2.240.000 euros. Es una cantidad elevada pero tenemos mucha ilusión en ello. Hemos estado esperando dos años y medio y ahora tenemos que recomponer todo nuestro estudio económico del año pasado. El precio, para el fin que se dedica, parece muy alto.

-¿No se dan por vencidos?

-No. Siempre que podamos resolverlo y lo autorice la junta directiva y la asamblea.

Por pueblos de Asturias

enero 15, 2010

Charo Ruiz es bióloga y lleva años trabajando en la enseñanza. Ha recorrido muchos municipios de Asturias y, además de ejercer su tarea docente, ha impulsado otras actividades de desarrollo rural.

05 de enero de 2010

Tras estudiar Ciencias Biológicas en la Universidad de Oviedo, Charo se presentó a unas oposiciones con el fin de asentar su futuro profesional en la enseñanza.

Desde entonces, esta supernumeraria del Opus Dei ha recorrido Asturias palmo a palmo. Actualmente imparte clases en un colegio público de un pueblo del occidente asturiano, una zona de difícil acceso por su orografía.

Charo en una intervención en público

Opus Dei - Charo en una intervención en público

La enseñanza de la Biología y Geología ha sido el tema fundamental de tu vida profesional. ¿Cómo se une a eso el mensaje cristiano?
Es fácil. Por un lado sólo tengo que trabajar bien, con competencia, impartiendo mis clases con un nivel académico adecuado. Pero al mismo tiempo, en los distintos pueblos en los que he ido trabajando, procuro ofrecerme para todo lo que sea necesario y ayudar.

Por ejemplo, cuando llegué a San Antolín de Ibias –mi anterior destino– supe que el sacerdote, don Pablo, atendía trece parroquias, distantes unas de otras a más de una hora por carretera. Me ofrecí para dar catequesis de Comunión y formar equipo con otras personas para limpiar la iglesia, etc. A través de un ropero que impulsado por el centro del Opus Dei en el que asisto a medios de formación cristiana, hemos ido reponiendo los ornamentos litúrgicos. También colaboré con otra profesora en la preparación de las Confirmaciones que tuvieron lugar en junio.

En el laboratorio

Opus Dei - En el laboratorio

El curso pasado trabajaste en el colegio público de San Antolín Ibias, un pueblo de montaña, ¿se puede llegar también a los mayores?
Cuando llegué a San Antolín, me encontré con gente muy buena. Tanto los mayores como los alumnos son personas receptivas e inquietas. Un exponente claro de ello es que, pesar del gran aislamiento que sufre el pueblo por su situación geográfica, en el centro educativo existe un periódico, una emisora de radio y se editan programas de televisión. Así, en Navidad y en Semana Santa realizamos programas especiales sobre las fiestas, ahondando en su sentido cristiano.

Además colaboré con los profesores de Literatura en la edición de la revista procurando que no sólo participasen alumnos y profesores, sino que se reseñasen actividades interesantes llevadas a cabo durante el curso.

San Antolín de Ibias

Opus Dei - San Antolín de Ibias

En ese tiempo comprobé la respuesta generosa de la gente en proyectos formativos de otro estilo, como la catequesis para los niños o un plan de restauración que se llevó a cabo en la iglesia en verano, con los mayores.

¿Cómo surgió el proyecto de voluntariado para los mayores?
En una Escuela de Negocios de Oviedo estaban buscando un lugar para que alumnos y profesores llevasen a cabo un taller de restauración y se planteó la posibilidad de hacerlo en la iglesia de San Antolín.

Durante el campo de trabajo en San Antolín de Ibias

Opus Dei - Durante el campo de trabajo en San Antolín de Ibias

Al sacerdote la idea le pareció estupenda, ya que el retablo mayor estaba totalmente deteriorado por la humedad. Durante la semana en que los voluntarios permanecieron en el pueblo, la colaboración de los vecinos fue en aumento: cada jornada aparecían por la iglesia personas nuevas, de distintas edades, a echar una mano. Marisol, Luisa y Tina se ofrecieron para lijar y pintar las puertas de entrada y un pintor facilitó la colocación de unos andamios, además de distintos materiales., etc.

A todos se les veía satisfechos y agradecidos, tanto a las voluntarias, como al sacerdote por haber apoyado el proyecto. Al finalizar el campo de trabajo se convocó al pueblo a participar en un acto eucarístico para inaugurar el retablo restaurado y la participación fue numerosa. Durante la Exposición Solemne se utilizó una Custodia que hacía tiempo que no se usaba, y el pueblo participó con generosidad en la colecta, para sufragar los gastos de los materiales utilizados.


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